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21 de Enero de 2015

Osteopatía, recuperar el movimiento armónico del cuerpo

La Osteopatía se define como la ciencia y el arte de tratar las disfunciones de movilidad de los tejidos del cuerpo humano, las cuales provocan trastornos y perturban el estado de salud del organismo.

Osteopatía, recuperar el movimiento armónico del cuerpo

La salud se expresa en nuestros cuerpos mediante el movimiento armónico de todas sus partes, por lo que el objetivo de la Osteopatía es siempre restablecer el movimiento donde no lo haya. El osteópata contempla al paciente como la unidad entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Una visión parcial de éste, nos aleja del holismo del cuerpo y las influencias múltiples entre las tres partes.
La Osteopatía es una terapia manual, complementaria a la medicina alopática, en el camino común hacia la búsqueda de la salud y la calidad de vida del individuo.
Como afirmaba el fundador de la Osteopatía, el Dr. A. T. Still (1828-1917), la salud y el correcto funcionamiento del individuo dependen de la integridad global del cuerpo. El cuerpo es pues una unidad Indivisible en la que la Estructura gobierna sobre la Función, dependiendo la una de la otra. Es el movimiento el que permite a los líquidos que bañan los tejidos y las células su renovación y, a su vez, la movilidad de los órganos, fascias y estructuras esqueléticas las que permiten el funcionamiento normal del movimiento.
A modo de ejemplo, si tenemos tensión muscular en el diafragma abdominal debido a su unión con el estómago y el aparato digestivo alto, así como al plexo celíaco (o solar), podemos padecer, entre otros síntomas, de malas digestiones.
Si tenemos tensión muscular y meníngea en la zona occipital debido a un latigazo cervical, se puede ver afectado el nervio vago (nervio que innerva todo el aparato digestivo) y provocar los mismos síntomas digestivos. 
Una falta de movilidad en el útero, debido a tensión en sus ligamentos, puede provocar, probablemente, dolor menstrual o dolor lumbo-sacro. 
La Osteopatía también considera que la “arteria es suprema”, es decir, que un cuerpo tiene salud sólo si las células reciben todo lo que necesitan para funcionar, generarse y eliminar las toxinas. Eso significa que todos los líquidos del organismo que transportan nutrientes y sustancias de desecho, deben circular libremente: sangre, linfa etc. Por lo tanto, se tratan siempre los segmentos vertebrales que tienen que ver con la respuesta vasomotora de las arterias que van a la zona afectada.Finalmente, otra de las bases de esta medicina es el vitalismo, es decir, la profunda convicción que solo el propio cuerpo encuentra el camino hacia su curación. El osteópata tiene el papel de facilitador, de abrir el camino a la fuerza sanadora más genuina, que es la del propio organismo. 
Se utilizan para el tratamiento Técnicas suaves y seguras, adaptadas a cada paciente y a sus necesidades, teniéndose siempre en cuenta la edad, el sexo, la tipología y el estado de salud del mismo. Los osteópatas trabajan con todos los tejidos y fluidos corporales, aunque a menudo utilicen el sistema músculo-esquelético para llegar a tejidos menos accesibles.
De la Osteopatía se suelen diferenciar tres ramas: la estructural, que pone especial atención a las estructuras más sólidas tales como hueso, músculo, articulación; la visceral, que se interesa por los órganos y vísceras; y la craneal, que pretende devolver la movilidad normal a los huesos del cráneo, columna, sacro principalmente, a las meninges y a los fluidos.
No obstante, la Osteopatía es potencialmente más efectiva viéndola como un tratamiento unitario, pues aunque se divide en tres ramas funciona como un todo. 

Maria Roma, fisioterapeuta-osteópata

Gemma Ruiz, matrona-osteópata