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23 de Abril de 2015

La estimulación precoz (I parte)

La estimulación precoz se podría definir como un conjunto de medios, técnicas y actividades que ayudan a desarrollar todas las potencialidades que tiene el niño respetando siempre su ritmo de desarrollo.

La estimulación precoz (I parte)

Erróneamente se piensa que sólo va dirigida a niños con dificultades de aprendizaje o retrasos de desarrollo.

El desarrollo infantil es un proceso dinámico y complejo. Los tres primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo del cerebro y para consolidar los fundamentos de todos los aprendizajes posteriores.

Se configuran habilidades: emocionales, afectivas, psicomotrices, cognitivas, lingüísticas y de autonomía, y todas ellas van ligadas entre sí.

La evolución correcta de estas habilidades proporcionará al niño una interacción equilibrada con él mismo y el mundo que lo rodea.

¿Dónde se pueden trabajar? En casa es un buen lugar puesto que el niño necesita un entorno emotivo, respetuoso, tranquilo, y una exploración del mundo basada en su ritmo, necesidades e intereses. No todos los niños se desarrollan al mismo ritmo y del mismo modo.

Pero sobre todo necesitan, para abrirse al mundo y aprender, una buena base afectiva- emocional. Necesita sentirse estimado, aceptado y respetado.

Su primera necesidad básica es el contacto: ser tocado, acariciado, acunado en los brazos, que le digan cuánto lo aman, que lo atiendan inmediatamente cuando llora, porque está manifestando una necesidad.

Necesita saber que estamos en cada momento para que pueda confiar en un futuro en él mismo y en el mundo que lo rodea. Así como tener el impulso natural e incansable de aprender.

La estimulación precoz se puede dar en el día a día en todo momento, pero tomando conciencia se puede profundizar más.

Existen libros que dan pautas específicas a cada edad e ideas (“Desarrollo y estimulación del niño de 0 a 3 años” de Rosa Maria Iglesias, Rafael Sanz y Marisol Justo. Ed. Salvat), pero yo hablaré y ofreceré ideas generales que se puedan dar en casa o al aire libre con el bebé.

A la práctica, se puede decir que la estimulación precoz empieza en el momento en que el bebé se va desarrollando en el vientre de la madre, sintiendo sobre todo el amor con que es acogido y, más adelante, a medida que se van desarrollando los sentidos.

Hacia la semana 22 aproximadamente de gestación, según el libro “Material sensorial (0-3 años), manipulación y experimentación” de Berta Vila y Cristina Follo, de la Editorial Escalón, el bebé responde al sonido, el ritmo y la melodía. La madre le puede cantar y hablar, y en el momento que nazca se sentirá seguro cuando escuche las voces de sus padres y se relajará con las canciones que escuchaba. De este modo la música en general le puede estimular.

Es también durante esta semana de gestación cuando la piel es sensible al tacto, de forma que se relaja en el momento de acariciarse la barriga.

En el momento de nacer el sentido del tacto es el que tiene el máximo desarrollo, por eso es tan importante el contacto y la estimulación con caricias.

Las primeras tareas en el momento que nace tienen que ir dirigidas a reforzar el vínculo con los padres, sentirse estimado, contacto, comer, descanso e higiene. Cada momento tiene que ir acompañado de caricias, palabras dulces, voz suave y tranquila y acompañamiento respetuoso atendiendo sus demandas.

Una buena técnica de estimulación en estos primeros meses es el masaje infantil. Podéis encontrar más información sobre esta técnica en “Masaje infantil. Guía práctica para el padre y la madre”, de Vimala Schneider, fundadora de la Asociación Internacional de Masaje Infantil. Ed. Medici

Los bebés desde muy pequeños tienen la capacidad de ponerse objetos en la boca, puesto que tienen muchas terminaciones nerviosas. Para ellos es una fuente de placer y a la vez reciben información del mundo que los rodea. Es importante dejar que se lleven objetos a la boca y no es recomendable que lleven todo el día el chupete, ya que no pueden descubrir ni expresarse con chillidos y sonidos guturales.

También es importante estimular el tacto y sensaciones de los pies, que de vez en cuando vayan descalzos (es importante por el desarrollo del pie que no lleven zapatos para favorecer el correcto crecimiento de los huesos y todas las posibilidades de movimiento, incluso cuando ya andan).

 

Eva Mª García Vargas

Maestra de Educación Infantil