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23 de Octubre de 2015

Toxiinfecciones alimentarias y embarazo

Las toxiinfecciones alimentarias son un grupo de enfermedades que se producen a consecuencia de la ingestión de alimentos contaminados. Aunque pueden afectar a toda la población, las mujeres embarazadas constituyen uno de los grupos de riesgo al presentar mayor grado de susceptibilidad. Las complicaciones derivadas de estas enfermedades pueden incluso incidir en el desarrollo fetal.

Toxiinfecciones alimentarias y embarazo

En España, los brotes declarados de estas enfermedades en mujeres gestantes son escasos. Las actividades de prevención durante el control sanitario del embarazo, así como las medidas que se adoptan durante la producción, elaboración y distribución, resultan elementos clave para disminuir los riesgos microbiológicos por consumo de alimentos.

Entre las enfermedades transmitidas por alimentos de especial relevancia durante la gestación destacan la toxoplasmosis y la listeriosis. La listeriosis está provocada por un microrganismo capaz de replicarse en alimentos refrigerados, o en productos tratados por el calor, cuando se manipulan inadecuadamente.

El Comité Científico de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) ha elaborado un conjunto de recomendaciones para prevenir estas enfermedades:

1. Alimentos que deben evitarse durante el embarazo:

Se debe aconsejar a las mujeres embarazadas que no consuman:

  • Leche cruda.
  • Quesos elaborados con leche cruda.
  • Quesos de pasta blanda (Brie, Camembert).
  • Quesos blancos y frescos, tipo Burgos, Villalón o quesos latinos, mozzarella y quesos azules.
  • Quesos rallados industriales y quesos loncheados, tanto industriales como en la charcutería.
  • Frutas y hortalizas crudas (incluyendo ensaladas envasadas y las consumidas fuera del hogar) que no se hayan lavado y desinfectado previamente.
  • Brotes crudos (alfalfa, soja...).
  • Zumos sin pasteurizar.
  • Huevos no totalmente “cuajados”.
  • Alimentos que contengan huevo crudo, incluyendo salsas y mayonesas caseras, mousses, merengues y pasteles caseros, tiramisú, helados caseros y ponches de huevo.
  • Carne cruda, carne “al punto” o poco hecha.
  • Carne ahumada o marinada que no vaya a ser cocinada posteriormente.
  • Productos cárnicos crudos curados, tales como embutidos y productos de charcutería (chorizo, salchichón, salami…), jamón curado, etc. Otros fiambres loncheados.
  • Patés refrigerados.
  • Pescado crudo, presente en comidas tipo sushi y sashimi y ceviche.
  • Pescado ahumado refrigerado o marinado que no vaya a ser cocinado posteriormente. 
  • Las comidas precocinadas y las aves listas para el consumo no deben consumirse frías. Si se incluyen estos alimentos en la dieta, sólo deben ingerirse si se han calentado a más de 75 ºC.
  • Moluscos bivalvos crudos o poco cocinados: ostras, mejillones, etc.

Se pueden consumir quesos semicurados y curados elaborados con leche pasteurizada, siempre que se retire la corteza.

 2. Algunas normas básicas de manipulación higiénica de los alimentos:

  • Asegurar la cocción completa de los alimentos en el hogar: se deben alcanzar 71 ºC al menos durante 1 minuto (hasta que la carne cambie de color en el centro del producto). Se recomienda el uso de termómetros de cocina para asegurar que se ha alcanzado la temperatura correcta.
  • Los alimentos cocinados deben guardarse en el refrigerador en un compartimento aparte, separados de los quesos y los alimentos crudos. Los alimentos se deben guardar el menor tiempo posible y, en el caso de los productos comerciales, hay que respetar la fecha de caducidad de las etiquetas. 
  • Debe asegurarse que el refrigerador mantiene la temperatura correcta (4 ºC o menor). 
  • Se deben lavar y desinfectar bien las frutas y hortalizas. Para ello pueden utilizarse productos específicos, respetando las instrucciones del fabricante. La desinfección también puede realizarse sumergiendo el producto, durante al menos 10 minutos, en agua que contenga lejía apta para desinfección del agua de bebida (consultar la etiqueta), a razón de cuatro gotas por litro de agua. Siempre se debe realizar un último enjuagado con agua potable tras el proceso de desinfección. Este proceso no se realizará en el momento previo a la conservación, sino inmediatamente antes de que se vayan a consumir.
  • Cuando se utilice un horno microondas, los usuarios deben prestar atención a las instrucciones del fabricante para asegurar una temperatura uniforme en los alimentos. 
  • Deben descartarse los alimentos sobrantes recalentados.
  • Deben lavarse las manos con jabón y agua caliente, al menos durante 20 segundos, con frecuencia, antes y después de manipular los alimentos, tras contactar con cualquier material sucio (residuos, animales), y especialmente después de usar el cuarto de baño y tras cualquier contacto con material contaminado con heces (pañales, ropa interior…).
  • Las manos, las superficies y los utensilios de cocinado utilizados se deben lavar a fondo después de manipular carne, pescados, aves de corral, pescados, frutas y vegetales no lavados y cualquier otro alimento crudo.
  • Se debe retirar la corteza de todos los quesos.

Anabel Cuevas, matrona de Llevadonas