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12 de Junio de 2015

Las bolas chinas

Las bolas chinas tienen su origen en la época del Japón Feudal. Se cree que fueron inventadas por un emperador que tenía muchas concubinas y que no tenía tiempo para preliminares. Es una herramienta cada vez más conocida y utilizada por su eficacia. Pero a menudo se recomiendan sin saber el estado previo de la musculatura del suelo pélvico y esto, en ocasiones, puede causar problemas.

Las bolas chinas

Por ejemplo, muchas veces, después de tener un bebé, se recomienda usarlas sin verificar si hay una cicatriz sensible o sin valorar si hay una falta de tono, lo cual puede provocar dolor y/o imposibilidad para aguantar las bolas chinas. Por ello sería aconsejable que, antes de empezar a utilizarlas, un especialista en suelo pélvico valorara si es conveniente o no.

Las bolas chinas originales, también denominadas esferas pélvicas, son dos bolas unidas por un cordón normalmente recubiertas de silicona, a pesar de que actualmente también hay modelos con una sola bola. En el interior de estas bolas hay otra bolita que puede ser de diferentes pesos y medidas en función del modelo. La elección del modelo de bola china es muy personal y dependerá de cada mujer y de cómo esté su suelo pélvico. En farmacias y sex shops podemos encontrar muchos modelos.

Las bolas chinas sirven para diferentes cosas: mejoran la fuerza y el tono del suelo pélvico, mejoran la lubricación y favorecen la circulación de la zona. Antes de usarlas hará falta, en primer lugar, leer las instrucciones del fabricante antes de utilizarlas por primera vez. Lubricarlas con un lubricante de base acuosa e introducir las bolas o bola en el interior de la vagina como si fueran un tampón.

Una vez introducidas, nos aseguraremos que nuestra musculatura es capaz de sujetarlas sin que tengamos que realizar ningún esfuerzo. Si es así, lo que haremos será andar con ellas para que las bolas pequeñas que hay en el interior vibren y hagan activar de manera involuntaria la musculatura, lo que ayudará así a mejorar el tono muscular.

Si, por el contrario, al ponernos en pie, notamos que tenemos que hacer fuerza, será indicativo de que no estamos preparadas para poder hacer esto. Es importante realizar este trabajo de forma progresiva. El primer día, con 5-10 minutos, habrá bastante. E iremos aumentando progresivamente en franjas de 5 minutos hasta llegar a tolerar entre 45-60 minutos.

Pero también podemos dar otro uso a las bolas chinas. Las podemos usar para realizar las contracciones voluntarias del suelo pélvico a modo de pesa. En este caso, empezaremos haciendo pocas repeticiones con pausas entre medio y podremos repetir la secuencia dos o tres veces. Al principio las podemos utilizar en días alternos y poco a poco ir espaciando la frecuencia. Al finalizar la sesión de trabajo, las retiraremos estirando del cordoncito y las lavaremos con agua tibia y jabón y las dejaremos secar.

Marta Andreu

Fisioterapeuta col. 4006 de Llevadonas